OEUVRES DR. CORNELIA PAUN HEINZEL

  Dr. Cornelia Păun Heinzel: “Déjà vu” o "Mundos paralelos"

DR CORNELIA PAUN HEINZEL : “MUNDOS PARALELOS” O “DÉJÀ VU”

 Si alguien me hubiera dicho que era posible volver atras en el tiempo, no lo habria creido. Pero he aqui, que un dia, experimente esa postura de una manera muy real.

Por la manana, cuando llegue al centro de la Universidad Politecnica, llamado “El Leon”, mi jefe de departamento me dijo en cuanto me vio:

- Valeanu, hoy los estudiantes van a realizar las practicas en la empresa. Va a venir rapidamente el autobus para llevarlos alli.

Obedeci inmediatamente y me dirigi al patio de la Universidad para realizar las indicaciones pertinentes. Los estudiantes alegres y comunicativos me esperaban cerca del autobus, les indique que subieran a el y yo hice lo mismo, ocupando la mitad del vehiculo.

-Suba delante –me invito el conductor, un anciano con figura de bonachon.

-Si, si, !adelante! –grito y algunos de los estudiantes pensaban que mi presencia alli les impediria que hicieran algunas payasadas.

-No, yo me quedare aqui –comente, pensando que siempre me gustaba estar entre los estudiantes, me sentia mejor con ellos.

Los autobuses circulaban si problemas por las calles de la ciudad con la finalidad de salir de Bucarest. Entonces me quede mudo, pense que ibamos a una empresa de Bucarest, no sabia que la empresa estaba fuera de la ciudad. Aparecieron rapidamente los campos de cultivo de cereales tipicos de las llanuras rurales, en el camino, de vez en cuando veiamos un arbol frutal perdido en el campo. Pronto entramos

en el primer pueblo, el asentamiento estaba lleno de mansiones senoriales, construidas una tras otra. Luego llego un centro comercial, yo nunca habia visto uno antes en la zona rural y menos de ese tamano.

Nuestro camino continuaba por la carretera que iba cruzando los campos. En un momento dado nos salimos de ella y tomamos un camino pavimentado, pense que llegabamos a nuestro destino, que nos deteniamos, pero no fue asi. El autobus empezo a cruzar a traves de los rastrojos, atravesando el campo, hasta que aparecio una construccion, con algunas laminas de metal, era extrano que los trabajadores estuvieran en una construccion tan vieja pero estaba limpio. El autobus se detuvo.

-Esta bien, ya hemos llegado al destino –dijo el anciano- Ya pueden bajar.

Llegue justo frente del edificio, donde habia una puerta corredera abierta verticalmente, como en los garajes. Entre y una dama vestida elegantemente, me tendio la mano mientras se presentaba en voz alta:

-Soy Marilena Inescu, directora de “Antiguos Electronix”.!Bienvenidos! Espero que disfruten de nuestra compania.

-Dan Mihail Valeanu –le dije, con curiosidad. Volviendome y mirando donde encontrar una silla donde sentarme y no ensuciarme la ropa, dado que los sillones estaban muy desgastados, cosa que no existe actualmente en el pais, todo aquello que tenia mas de veinticinco anos se habia desechado. Aqui, sin embargo, habia sillas de otra epoca, de la era socialista.

La mujer adivino mis pensamientos.

-Usted puede sentarse alli, en mi sillon –dijo ella, mostrandome una pequena silla, elegante y en buen estado que estaba en un rincon, aunque fuese de una epoca anterior.

Me sente en la silla del director, de cuero, giratoria y entonces crujio bajo mi peso, me daba miedo si podia caerme y estuve estudiando como podia resistir.

Los estudiantes sabian lo que debian hacer, ya habian estado un par de veces en este lugar. Entraron en la cabina donde se cambiaron y se pusieron unas batas azules que llevaban impreso el nombre de la empresa “Antiguos Electronix”. Desde donde estaba sentado, tenia la vista de un area grande, y estuve analizandolo todo, el local tenia un piso arriba. A partir de ahi, algunas cabezas aparecieron mirandome, mientras me estudiaban con curiosidad. Eran los empleados del departamento de contabilidad de la empresa, que se encontraba en el piso de arriba, que se accedia a traves de una escalera metalica.

Mirando a mi alrededor, me di cuenta que ese lugar era de la epoca socialista, las empresas actualmente estaban hechas de una manera completamente diferente, tenian otras comodidades.

Las mesas de trabajo, antiguas, estaban dispuestas en filas, como los talleres paralelos igual que en la epoca socialista.

En el enorme hangar donde habia numerosas mesas y sillas, tan viejas, fueron asignadas a una docena de trabajadores que estaban atrapados aburridos entre componentes electronicos. De vez en cuando, se veia a alguno caminando despacio, sin ningun proposito, otros iban soñadores a la maquina de cafe. No lo habia visto en muchos anos, desde que era estudiante, antes de la revolucion. !Increible! !Habian pasado veinticinco anos y este lugar no habia cambiado! El ambiente, muebles, distribucion, las personas vestidas del mismo modo, con la misma actitud… incluso la puerta corredera que daba acceso al local, con sus escaleras metalicas, es suelo de madera, todo como lo veiamos antes y estaba exactamente igual que antes. Me fije, que incluso los muebles eran los mismos donde habia realizado las practicas en mis anos de estudiante. Las mesas, las sillas, los bancos equipados con sus abrazaderas y los accesorios, la maquinaria, incluso la plegadora y la guillotina, las tijeras para cortar la chapa en los banos galvanicos, cuando se hundian las almohadillas textiles.

Observe entonces que paradojicamente la gente era la misma, pero sobre las personas el tiempo habia dejado su marca –su cabello eran blancos y las caras dispersas estaban surcadas por arrugas, mas o menos, dependiendo de la persona y algunos tenian un vientre protuberante que habia aumentado con el tiempo. Incluso habian disminuido de altura como si hubieran encogido. Vi cada cara, recordando como era un cuarto de siglo antes, con las caracteristicas

que todavia conservan sin cambios –ojos mas borrosos, quienes habian perdido su vivacidad, la forma de la cabeza y la cara- y por supuesto el comportamiento de los empleados era el mismo.

En la hora del almuerzo, todos sacaron sus tarteras con su comida, exactamente como en tiempos de Ceausescu.

Yo no habia visto desde entonces, alguien que fuese asi al trabajo, con la comida –estofado con patatas y tomatesquedaron algunos huesos con un poco de carne de cerdo. Exactamente lo mismo que se sirve a los trabajadores, despues de que la carne desapareciera del supermercado y se habian vendido las raciones, se guardo uno que sabia la vendedora para el que compraba siempre algunos huesos.

En las empresas de electronica y equipos especificos, normalmente se solian servir productos de comida rapida con coca-cola. Tal vez, de vez en cuando algun empleado, se llevaba de la casa una poco de fruta, una ensalada o un sandwich.

Los estudiantes habian encontrado el dispensador de cafe para no salir. El precio era barato, asi que ellos introducian de las monedas de una forma continua, para seleccionar cafe o te.

-!Senor profesor, venga, por favor tome un cafe, es barato!–dijo un estudiante, mientras me entregaba un vaso de plastico con cafe humeante.

-Gracias, he traido uno de casa –conteste- no bebo mas de un cafe al dia.

-Pero, no hay ningun problema, senor profesor. Hemos bebido cinco de nosotros y estamos bien, tiene un sabor especial, no es como el que bebemos a diario.

En ese momento me di cuenta que el alumno estaba mintiendo, oli haciendo que penetrara en mis fosas nasales, dilatandose al instante para comprobar que el aroma era conocido y yo ya lo habia olido antes, era olor a cafe de achicoria, el llamado “nechezol”. Me acerque con curiosidad a la maquina y lo reconoci. Era el que mis colegas y yo tomabamos cuando eramos estudiantes, el cafe que necesitabamos en las clases practicas.

- !Increible! Me lo imaginaba, estas personas trajeron los muebles, las herramientas, las maquinas, las cajas de metal desde el centro al campo, incluso trajeron el “nechezol” de la epoca.

Fui al bano y sobre los lavabos habia jabones de la era socialista, igual que el papel higienico, el detergente para limpiar el inodoro. A continuacion vi una puerta de la despensa que estaba abierta, alli habia almacenado jabon, detergente, mas papel higienico… el mismo desde hacia veinticinco anos.

Aqui, en medio del campo pantanoso, celosamente guardado por algun perro callejero habia sido tele transportado a una antigua institucion socialista.

Legaron las dos y los estudiantes se reunieron rapidamente y subieron al autobus.

El coche arranco con fuerza en el barro del pantano, dejando el hangar visitado perteneciente a otra epoca. Regresamos de nuevo a la civilizacion. Senti melancolia mientras observaba los paisajes diferentes de los que habia visto al venir, dado que el conductor eligio una ruta diferente para regresar.

Energia, alegria y exuberancia veia en los jovenes que estaban a mi alrededor, creaban un ambiente agradable, lo que vieron fue algo nuevo para ellos y se mostraban fascinados con todo aquellos, sin saber exactamente por que.

.Quereis trabajar en el futuro en esta empresa?-les pregunte.

-No, senor profesor, no queremos. Nos encanta esto, porque es la unica practica, porque es diferente.

El autobus continuo, pasando por aldeas, pronto entramos en la capital y aparecieron edificios suntuosos, con altas paredes de vidrio de color donde tenian la sede las principales empresas de electronica para ordenadores, construidos en la antigua zona industrial.

Los jovenes vestidos con traje y corbata, en una mano llevaban una taza humeante de cafe o un cigarrillo surgian desde los balcones o en las entradas de la planta baja. Siendo agradable la propagacion del aroma. Era el aroma inconfundible del cafe natural.

-!Increible! Existen al mismo tiempo dos mundos, de diferentes epocas historicas –la comunista y la actual- a un cuarto de siglo de distancia –pense –Ahora regresa a la civilizacion.

En un momento dado, aparecio la ex institucion en la que habiamos hecho practicas los estudiantes para convertirse en un restaurante donde la mayoria de los jovenes empleados de empresas se podian servir a diario albondigas y de vez en cuando algunas alitas de pollo frito.

Los siguientes dias, mis estudiantes en diferentes grupos me mostraban que tenian componentes electronicos de sus bolsillos.

-Pero, .de donde son?-me pregunte maravillado. Entonces me acorde de lo estresante que era para las mujeres empleadas de la limpieza en la universidad, cuando los banos fueron traidos de las instalaciones, con distintos aparatos auxiliares para el almacenamiento para el jabon, las maquinas de papel, los seca manos muy modernos. Pronto desaparecieron por completo.

En mi epoca, ningun estudiante no hubiera tomado ni siquiera una aguja de la practica o de la universidad –pense.“El crecimiento en el espiritu de obtener el beneficio cambio por completo a la gente”.

-De “Antiguo” senor profesor –les contente elevando la voz.

- Bueno y por que lo teneis? –me cuestione a mi mismo, con curiosidad por entender su gesto.

-Nosotros le encontramos un uso. Bostoaca incluso tomo la fotografia al parecer al empleador ya fallecido y le mostro unas fotos de un hombre con traje –respondieron los alumnos.

Tome su mano y vi la imagen del ex gerente de la institucion donde habia hecho las practicas de la universidad, el Sr. Inescu.

 Nota: Esto es una historia. El parecido con personas, lugares, situaciones casi identicas conocidas es solo pura coincidencia.

Dra. Cornelia Paun Heinzel : “En la oscuridad del cuarto mundo”

 

Sergio cruzó rápidamente el cruce delante de los edificios majestuosos. De repente en la calle vacía se produjo un siseo espeluznante que emergía de las profundidades.

Era un sonido como de la Gorgona antes de la batalla con Hércules. Lo había oído solamente en una película. Ahora, en la realidad, era macabro y aterrador. Una extraña aparición de forma elástica saltó sobre una cola, del tamaño de un pie, como si hubiese sido diseñado en un gran arco. Cuando no saltaba ni caminaba, se arrastraba como una Gorgona, produciendo sonidos extraños que penetraban en las entrañas del cuerpo, entonces empezó a sentir unos escalofríos que le recorrían la médula espinal, Amet. Al estar fuera de la vista, sin embargo, era lo más fiel posible, sobre todo era verdadero.

Generalmente el camino a la escuela era particularmente agradable para Sergio. Pasó fretne a los imponentes edificios del Gobierno, los restaurantes, restaurantes de comida rápida y oficinas de cristaleras de lujo y elegantes bancos y compañías consideradas de éxito, a quien siempre guardaban grupos pequeños de hombres vestidos con trajes elegantes, que tenían en sus manos una taza de café humeante, con el aroma que emanaba delicado y atractivo y el cigarrillo en la mano, bebiendo de vez en cuando el café con avidez. Sergio escuchaba a través de los auriculares la música rítmica y tenía la sensación de que coincidía perfectamente con el paisaje urbano. Se ajustaba perfectamente a la imagen, En unos minutos llegó a una zona de escombros. Las casas que tenían un carácter privilegiado, dejaron intencionadamente de estar colapsados y a continuación, se había procedido a la construcción de centros comerciales y otros edificios modernos.

Sergio, de forma súbita se dio cuenta entre los restos de las casas, era como pasar a otro mundo y parecía real. Entre las paredes y escombros dispersos, había una modesta casa, con un piso recién pintado y con cristaleras, sin saberlo fue advertido. En la fachada había una pancarta en la que estaba escrito en letras mayúsculas “Colegio TEÓRICO BUOSQUETAR David Copperfield”. Para aquellos que lo conocieron lo consideraban una escuela de buena reputación.

Esto era debido, en particular para el grupo étnico, representado por la gente trabajadora, honesta, inteligente, pero que paradójicamente no había ningún representante, ni maestro o estudiante.

Sergio entro en el patio y observo intranquilo, un cuadro que estaba dispuesto desordenadamente y ruidoso, el patio era pequeño como el de una casa normal. Anteriormente el edificio tenía un hospital para enfermos mentales. Cinco guardias y personal de seguridad lo protegían celosamente. Había más de cincuenta alumnos, sin embargo los acompañaban varias personas, la mayor parte del lado más oscuro.

Delante, subiendo los escalones se encontraba un hombrede unos treinta y cinco años de edad, sucio, obeso, con el cabello negro como de cuervo, hecho que aumentaba por la gomina. Llevaba pantalones negros, brillantes, arrugados, como mujeres ruidosas, histéricas, delgadas agitando las manos, que se enroscaban de forma femenina en las caderas ondulantes, con cúmulos de grasa, que estaban luchando de forma lúgubre con movimientos bruscos en sus manos que llevaban varias cadenas de pequeñas bolas de plástico de todos los colores. Una larga bufanda, que le envolvía dos veces alrededor del cuello sin apretar. La primera vuelta colgaba en el pecho, el cuello y la segunda vuelta estaba en manos del hombre que lo agitaba con la mano, en ocasiones en la barbilla otras veces en la boca.

Era Rampolis Zorzon, el subdirector del colegio. El venía de Corturari, su lugar de nacimiento, estaba todo sudado, los flujos de sudor fluían en oleadas en su piel. Cerca de él, una mujer más oscura, con la cara llena de agujeros, aunque comida por las marcas, con el pelo lacio largo y teñido de rubio platino, vestida con una falda corta y una chaqueta de cuero negro, era la señora Zafira Semilla, directora del colegio.

Sergio los observó sorprendido, atraído por la novedad y le atrajo el miedo cuando sus ojos alcanzaron involuntariamente bajo la cintura del hombre. El hombre llevaba la ropa ajustada de una forma que daba vergüenza, pero no era de extrañar por los chicos, que parecía lo que hacia Rampolis. De todos ellos, lo que hacía el director era maravilloso

y debía ser así. Solo el colegio era para huérfanos –estudiantes y profesores- era su modelo. Habitualmente llevaba pantalones de chándal que moldeaban su cuerpo, pero ahora llevaba un traje festivo.

Rampolis era profesor de idiomas, el no se había matado con la enseñanza ni siquiera en la escuela cuando era estudiante. El libro era un extraño para él. Pero en Corturari era lo normal, así eran casi todos sus compañeros de su banda CioflingaroLica, con el dinero de la venta de drogas y la prostitución obtuvo la licenciatura fácilmente. Y una licencia comprada del extranjero, en una Universidad privada, se obtenía de una forma más rápida y más fácil que en el país. Una compra en la Universidad “Aristotontis”, en un viaje breve en el extranjero. Con dicho título fue titular de tendencias inmediatamente sin competencia. Cuando vieron el nombre de la prestigiosa Universidad, por supuesto cerca de la maleta llena de euros de Rampolis, nadie pudo resistirse a una oferta tan atractiva.

Rampolis junto a Zafira, tenía la idea de hacer un colegio buosqueta, porque no había ninguno en términos de etnia, de este tipo en el país, fue muy ventajoso crear la escuela en ese momento, pero ellos no sabían ni tenían el mínimo conocimiento del idioma. Rampolis era graduado en filosofía del lenguaje psico-papuraso. No conocía en absolute dicho lenguaje, pero tenía un magnífico diploma de “Aristotontis” y nadie podía decir nada, él podía enseñar cualquier materia. Si alguien estaba en su contra, Rampolis lo habría amenazado.

-¿Qué yo he pagado euros por el puesto? –dijo Rampolis.

Al entrar en el edificio de una escuela secundaria, había un grupo de chicas gritando a coro, como locas.

-¡Murió Fernandooo! – se quejaban de dolor.

-¿Quién es Fernando? –preguntó con curiosidad Sergio.

- El compañero de nuestra clase, lo apuñalaron en el parque.

”Fernandoooo” –siguió llorando una de las adolescentes delgada con el pelo largo y lacio, teñido de rubio platino, apoyando su cabeza en el hombro de una chica obesa, con la piel oscura, el pelo oscuro, largo, azul y negro con un vestido negro oscuro.

Rampolis entró en la papelería, desde el patio, en coro, lloraban una canción de rumanos gitanos que se escuchaban unos cuantos estudiantes.

-“Vivimos la vida como huérfanos/Nos comen ratas…”

Y entonces los chicos continuaban, golpeando las palmas de las manos como si tuvieran panderetas:

-“Si te casas conmigo /Te llevo en mi gueto/ Dos meses/  parecen/ Ay de la cabeza”.

- Escucha señor, dicen que no conozco el idioma papuraso.

Y Rampolis durante varios minutos, estableció un grupo de palabras de su órgano favorito, que recordó en sus discursos, incluso inventaba sus propias palabras, de la misma familia, utilizando diversas terminaciones en palabras que nadie había escuchado.

Sergio quedó paralizado, nunca había oído a nadie hablar, ni en el lugar más sórdido, nunca había visto a ninguna persona peor que lo que había oído en su vida.

-Cierra la boca y escucha a los otros –dijo una joven enorme, pesaba más de ciento cincuenta kilogramos, la piel negruzca, con el pelo negro, intenso y brillante grueso y largo hacía señas con los ojos a Sergio.

-Entonces, ¿Qué? –dijo Rampolis nervioso- ¡Escuchadme! Yo he desarrollado mi vida escolar en Corturari, yo he crecido en las calles, he ganado, me asaltaron y fui el mejor de mi edad, aprendí y creo que soy inteligente. Si vosotros sois de un clan de gitanos, podéis hacer cualquier cosa. Yo compré diplomas, puestos de profesor y la dirección del colegio, esto es el cuarto mundo. Debéis ser pegadizos,

¿Quién es más inteligente? El que piense de forma inteligente y aprenda y que no tenga miedo para siempre y no paga el puesto de trabajo del Estado. Yo no tengo ni el libro, ni siquiera habría llegado a profesor y director. ¿Qué negocio realizaré ahora? ¡Je, je, je!

Semilla entró en la oficina después de las últimas palabras de Rampolis. Y dijo bien. “Antes de la revolución estaba vendiendo semillas en las esquinas de las calles” –pensó ella. “Después de la revolución, sin embargo hemos evolucionado como cuidador en el “Hogar de los niños”. Allí lo hice mejor que cualquier mujer de mi edad. Estaba de enlace con el trato con los niños –pensó más semillas. “Con el dinero que había recibido del soborno y de la falta de escrúpulos, rápidamente me las arregle para llevármelo al principio”, compre incluso a los graduados en la universidad, porque en el cuarto mundo, todo era posible. Las mujeres honestas y trabajadoras, llegaron a sus propios valles, donde vivían mendigando hoy y el mañana –dijo a Zafira

deleitándose en la señora Semilla. “Ahora no se qué hacer con el dinero, yo recibo dinero del presupuesto, como guía, como profesor y de “Animalis” la Asociación de huérfanos que dirijo. Y de los huérfanos que reciben, que ahora estamos suministrando de prostitutas, mendigos y ladrones… no solo es una empresa, con niños traen más dinero de lo que jamás soñé. Recibo dinero del presupuesto para ellos,

pero le doy atención a gente que como yo, ha vivido entre los escombros y darles dinero de la beca… algo ilegal, por supuesto. Algo que nadie controla desde hace años”.

Según la ley, los huérfanos bajo cuidado no pueden recibir becas. ¿Pero, quién controla lo que hago con el dinero público? ¡Nadie! Puedo hacer cualquier cosa –Pensó ella- Conozco a un colega, un director, que a partir de una casa étnica del colegio universitario, donde el idioma es muy popular debido a que habla con frecuencia en el extranjero, requiere que los maestros puedan dar clases a diez estudiantes para que estos tengan beca en su mayoría. Incluso si ellos no aprenden nada, la razón es también el hecho de que algunos de ellos, atienden a sus amigos, como en mi caso, a través de una asociación. ¿Hay gente con envidia? La mafia es mucho más fuerte en el –pensó la señora Semilla- Si yo estoy en el colegio que los directorios I, donde los padres de los estudiantes sobornan para el acceso, desde el primer grado, diez mil euros y luego, por supuesto obtienen notas altas sin tener que aprender, realizando millones de regalos.

El edificio de la escuela tenía sólo dos pisos, cada piso con tres habitaciones convertidas en aulas. Por encima, un puente dividido en dos, haciendo de aulas. Había cinco o seis alumnos por clase, donde se enseñaba con facilidad, además había un baño en el piso de abajo, de unos veinte metros cuadrados. Estaba lleno de cámaras fotográficas, equipos de última generación. Estaban disparando en todas partes, en el patio, vestíbulos, salas e incluso en los baños, se registraba todo lo que ocurría todo el tiempo, dijo ella, además todo el mundo lo hacía, aunque no hubiera dinero ni siquiera para dar de comer a los niños.

Rampolis siempre decía: “Así podemos deshacernos de los profesores no deseados, especialmente de las maestras”. Las filmaban desnudas en el baño y luego las enseñaban a los alumnos para burlarse de los profesores. Ellos no podían enseñar nada y los amenazaban con echarlos a los escombros. “Si los fotografiaban ya sabían lo que tenían

que hacer, así los asustamos en la escuela, porque por ellos debo pasar todos los días aquí, solo mis maestros favoritos, los graduados en la famosa Universidad “Aristotontis”, que no hacían nada, no iban a impartir clases, por eso soy el mejor considerado por ellos, como por todos los directores de la actualidad ¿Quién enseña hoy en día? Cualquiera consigue ser un intelectual sin enseñar hoy en día, solo con dinero”.

La Sra. Semilla y Rampolis habían alquilado unas cuantas habitaciones a una escuela secundaria privada, para demostrar que no tenían pocos alumnos y así ganaban dinero, una sala era para una organización benéfica y otra se llevó a cabo después de la escuela. Había una aula de educación física arrendada a una firma de danza, dirigida por Rampolis y por Semilla, así no les estresaba demasiado.

Y si iba a controlarlos a través de Inspecciones, los cargaban con alimentos y dinero, siempre les salía bien, no tenían ningún estudiante en la escuela secundaria, nadie iba a verlos y si realmente los necesitaban inmediatamente montaban un espectáculo, organizaban una clase y ponían a los estudiantes de todos los grados y eran presentados al “comité de calidad” que los iba a controlar.

-Recolectamos dinero para la “comisión de calidad”- dijo una profesora con gafas y una nariz grande de tejón y la cara comida como un portafolios, además era el jefe del “comité de calidad”- Mañana vienen y debemos quedar bien.

-Luego viene el control de las carteras, no de las carpetas –dijo en broma un maestro.

Sergio dio una charla a los estudiantes en el sótano del edificio. El estaba contento de tener una clase, solo los protegidos de Rampolis y de Semilla tenían acceso a ella.

El resto de horas resistían en el patio del colegio o en el campo de deportes, usaban la escalera de veinte metros, un olor desagradable llegaba a través de las fosas nasales hasta las entrañas de su ser hasta alcanzar el aula. Había una pequeña ventana como única conexión con el exterior. Aquí, en las profundidades de la tierra, no había señal para los móviles. El tiempo comenzó, diez minutos más tarde se produjo un fuerte ruido de rechinar, daba escalofríos, y la puerta a se abrió lentamente y apareció una extraña criatura. Era el estudiante Mefistófeles.

Mefistófeles aparentaba más de cincuenta años de edad, pasópor todas las miserias de la vida, con el cuerpo de chico y tomó nota de que no sólo tenía un pie normal. En la segunda etapa, el chico tenía un porte elástico, muy alto, como si se tratara de una cola y cuando Sergio se sorprendió al descubrir el ruido que sonó de una forma escalofriante al entrar en la escuela.

-¿Debemos tomar notas? –se levantó y dijo un chico, cerrando los cuadernos donde escribían. No hay que dejar de sembrar, le ordeno que aprenda, yo dirijo la escuela secundaria y a todos los profesores. Los ponemos la Señora Semilla y yo, a mi deben escucharme, los profesores hacen caso omiso de lo que digo y yo soy el jefe de todos. Y para chantajear, ni el presidente tiene un plan en la forma de chantajear. Y dicen que la señora Semilla y yo somos los mejores y el personal de protección tienen miedo de mí, puedo hacer cualquier cosa y no dar ninguna explicación – sonrío diabólicamente satisfecho

Mefistófeles tenía un aire diabólico su sonrisa que superó cualquiera de las que había visto en las películas pensó Sergiu,  por ahora todo era muy real.

- Tal vez alguien se llamaba así en alguna película que había visto su madre, para elegir un nombre tan extraño – pensó el profesor.

- Sepan que el director Rampolis es muy bueno –continuó, siempre dice- ¿Quien es la muñeca? Tardó en el armario, me acariciaba, me besó y me dio caramelos. Y me dice muñeca, el Sr. Rampolis –dijo un niño de color aceituna con labios gruesos, con una frente que parecía que tuviese un envejecimiento prematuro, con varias piezas dentales rotas y los restantes de color amarillo. También tenía más edad en

comparación a los otros estudiantes.

Sonó para iniciar la pausa.

-Tú, Consuelo, ponte de rodillas –dijo bruscamente el muchacho a un chica mulata, alta y muy delgada, con un fino bigote en el labio superior.

La muchacha ejecutó la orden sin discusión.

-¿Tú eres de la casa de los niños? Aquí te he traído una aguja de picadura y Mefistófeles saco un tubo grueso como una aguja de tejer.

- Es para ti y le dio un golpe en la cabeza, todos a por ella. Te voy a pinchar con esta aguja si no te quedas tranquila y te ataré de las piernas y amordazaré la boca, como lo hice el otro día, ja ja ja- sonrió el chico de nuevo de forma sádica con los otros -¿te gustan los chicos? Te ataré de arriba abajo y solo tus ojos permanecerán abiertos.

La chica tenía quemaduras de cigarrillo en las dos manos.

Sergio preguntó curiosamente a la niña:

-Pero, ¿qué te ha pasado en las manos? ¿Por qué tienes estas marcas?

- Me caí de la bicicleta y me despelleje –respondió la chica.

Sergio sabia que a la niña no se le permitía decir la verdad, sin embargo el preguntó en vano.

-Sí, lo estamos haciendo bien, si sois obedientes, no nos amenazaran y nos moveremos de un lado a otro, eres muy mala –Los maestros se burlaban de los chicos, los golpeaban y se orinaban en su cabeza.

-¿Pero, tu sabes dónde estás? –Dijo Sergio- tal vez no digas la verdad.

-Es cierto, se lo habían dicho otros niños del centro que estaban allí –dijo la niña.

-¿Vamos también con Pitbull para cantar villancicos? – preguntó Mefistófeles a los chicos, el anciano abrió la puerta y nosotros llevamos el pitbull y lo robamos todo –mi primo “un gran maestro” dice que esta es la última invención en la mendicidad para el robo, les ha proporcionado un Pitbull.

¿Habéis visto en el centro? El dinero es bueno, al hombre en la calle puedes asustarlo con él, es tan bueno como en la orilla del mar donde estuve el verano pasado con mi abuela.

- Es mejor que no venga a visitarnos al centro – pidió Argentina a los chicos.

- ¿Pero me traerás comida? –preguntó Mefistófeles.

- Seguro, yo cocino –dijo Argentina – voy a cocinar sola, todo lo que queramos.

- Quiero tener una buena cocina cuando vengan –dijo Mefistófeles –estoy muerto de hambre.

- Yo sé bailar en la barra, aprendí un poco. Quiero ser bailarina en “El club del Pecado” como mi madre –dijo Argentina con orgullo, la chica oscura, casi mulata.

Sergio recordó que había visto un cartel fluorescente cerca de la iglesia “El club del Pecado”. En nunca había estado allí, los chicos en cambio sí. Sabían más sobre lo que estaba ocurriendo allí.

 

PARTE II EN LOS TENEBROS DEL QUATRO MUNDO

El niño, Mefistófeles, como la mayoría de chicos de  secundaria no tenían padres. Los cuidaba una anciana de piel sucia, junto con otros seis niños de la escuela. El burdel estaba cerca de la escuela y ésta estaba unida a la iglesia. Al entrar en el burdel había un lavacoches, en un edificio abandonado, como la mayoría de los demás. Pero los escombros eran un amasijo de chapas de madera, chatarra, madera

prensada y ladrillos rotos apoyados contra la pared del baño compartido del ayuntamiento. El calor era proporcionado por las tuberías de agua caliente que pasaba a través de la parte posterior del edificio. En invierno, Mefistófeles dormía caliente, tenían agua corriente y electricidad, además estaban conectados con un cable de conexión a los cables de la calle e internet lo utilizaban simplemente porque estaban cerca de la escuela secundaria, todos tenían ordenadores, portátiles, tabletas y teléfonos, ellos tenían aquellos que tras robarlos no los habían vendido.

- Hay fantasmas en nuestro tejado, los vio Waldorfelo Ripia, mi prima, los oyó la noche pasada y fue al tejado, de repente aparecieron unas huellas de zapatos blancos, vio como se iban pero no vio a la gente –contó Mefistófeles, todos estaban emocionados y escuchando con interés.

-¿Sabéis que el marido de mi prima le golpeó con un martillo en la cabeza? –continuo.

-¿Es cierto? –le preguntó Lingurar, un chico oscuro, curioso.

-Es cierto –confirmó Mefistófeles asistiendo.

Había un gran ajetreo en la oficina.

-Escucha, que tonto, he llamado por teléfono a emergencias –dijo la maestra, obesa, oscura de pelo largo, recto de color negro azulón, de entre treinta y cinco y cuarenta años.

-Pero ¿Qué ha pasado? –preguntó un colega feo con las gafas con cristales con dioptría, una cara irregular y la boca como de tejón.

-¡Ehhhh! ¡Qué retorcida, Ángela, que gran escándalo!

Carmina se llevo al burdel a las chicas de la clase –dijo la mujer inmensa.

-Pero ¿Por qué estaba impaciente? ¿Por qué no piensa que todas siguen allí? –dijo con malicia, la fea.

-Mira, lo siento, lo vamos a hacer nosotros, ¿Quién lo va a hacer Rampolis y su descendencia? ¿Qué han hecho por nosotros? Los estudiantes llegaron desde orfanatos y hogares a la asociación “animalis” y Rampolis y la Señora Semilla reciben un montón de dinero para ellos de los presupuestos.

-Aquí todos nos preocupamos de que los gitanos estén en los escombros y den dinero. Se les da algo a ellos, les damos subvenciones sociales –dijo Rampolis – y pueden usar a los niños para la mendicidad, el robo, la prostitución o lo que sea. Y les damos regalos los días de fiesta.

- Pero no tienen derecho a beca si se les cuida –dijo Semilla

- Cogemos la documentación de sus verdaderos padres y realizamos llamadas en su nombre, como si quisieran colocarlos, eso no lo verifica nadie, hoy, aquí. Somos el cuarto mundo. En América del Sur hay cárteles, están aislados.

Hemos recuperado Rapolis de la TV pública, una hora de noticias.

-“Hallado un alto funcionario de veinte años en el Ministerio de Economía, realizando tráfico de drogas” –decía la presentadora de noticias con fuerza.

-¿Qué he dicho? –continúo Rampolis, que paga en este lugar, tampoco iba a trabajar, preciso y tenía el presupuesto de más servicios y salarios más elevado, unas diez veces superior a lo habitual. Un centenar de personas mueren de hambre y uno solo recibe muchísimo del Estado sin hacer nada. Tampoco tiene lugar de trabajo solo reciben dinero.

-Sí –apoyó Semilla las palabras de su colega- se de personas que eran trabajadores no cualificados antes de la revolución y ahora son profesores en dos universidades estatales, en escuelas secundarias privadas, en dos colegios y una escuela, un investigador en el Instituto de Enseñanza, un funcionario del Ministerio y editoriales educativas formando muchos de los programas educativos, recoger cantidades de

dinero y además ser director de tesis.

-Y precisamente no ver trabajar a nadie en las universidades ni en el Ministerio. No hay escuelas secundarias porqué así lo consideran desde el Ministerio –apostilló Rampolis.

Semilla salto alegre de la silla, había yeso.

En la escalera de salida, había un niño pequeño balanceándose, era Antonio.

-Yo hago películas señor, desde pequeño me han grabado –dijo el niño pequeño, regordete y muy simpático- yo sé bailar –de hecho comenzó a hacer algunos movimientos de baile, que sabía. La danza lasciva, con movimientos como se hacían en los clubs de mujeres que eran strippers.

Sergio dejó la escuela secundaria, y llego a la estación, dio un grito y dándole patadas espeluznantes al tranvía, todos los pasajeros lo miraban asustados.

-Una como este, te golpea, te arruina la vida y no pasa nada –dijo que ninguna mujer. Al verlo Sergio señaló que veía al niño pequeño, regordete, Antonio. Entonces recordó que le dijo donde vivía incluso en que zona. “Esto significa que el padre es el hombre del tranvía, Dios, es idéntico a Antonio”-pensó el hombre.

Los niños fueron a visitar el “centro”, había un lote vacía cerca del lago que se construyeron con cajas de madera y tablero de fibra pintado como azulejos de colores, eran de una empresa industrial que tenía sumas fabulosas del Estado en aumentar huérfanos.

Consuelo en los días siguientes no fue a la escuela.

-Se fue con algunos sin techo a los canales, se unió y se fue a vivir con ellos -aumentó el tono omnisciente Mefistófeles – yo he recomendado que vuelva, no he podido hablar con ella –continuó el chico -quizá sea que cogió el sida, los sin techo estaban enfadados conmigo, no saben nada, pero les puedo enseñar un trabajo.

-¿La chica era virgen? –preguntó curiosa Lingurar, repitiendo lo del muchacho, se enfrentó al viejo.

- Bueno, pasemos –contestó Mefistófeles en voz alta- Tomemos uno de seis a la vez.

-¡De repente! –Exclamó Lingurar- pero, ¿Cómo se puede estar tan caliente? Qué maravilla chico.

-¡Yo no he visto estas películas en Internet! Dos frontales, dos traseros y dos consecutivos- dijo Mefistófeles enfáticamente.

- ¿Y si coges el sida u otra cosa? –le pregunto un niño pequeño, moreno con cara regordeta.

Era el final del día. Sergio notó un olor extraño, como si algo se estuviera quemando. Delante de sus ojos había una pequeña habitación que servía de aula. Entonces vio el horno microondas. Sergio pensó que estaba roto, que no podia utilizarse, vio un cable en el zócalo, pero creía que era de las cámaras, que en la escuela secundaria estaban en todas partes, en los salones, pasillos, escaleras y probablemente también en los baños, fue y desconecto el horno del que salía una estela de humo muy delgada.

Mefistófeles corrió y abrió la puerta del horno, del cual salió un humo enorme y grueso que se extendió rápidamente en la habitación.

Buñuelo apareció rápidamente, el guarda de seguridad.

-¿Qué ha pasado aquí? –Preguntó con brusquedad – Id a clase –espetó a Sergio como de costumbre.

-Argentina puso su cuerno asado en el horno y se quemó –dijo Mefistófeles. Él sabía como de costumbre todo lo que hacían los estudiantes, los maestros, los guardias escolares, las criadas y las prostitutas de su primo. Su pequeña tarea era espiar a todo el mundo.

- ¡Todos fuera!

Los estudiantes salieron de la sala, en el hall aparecieron otros alumnos.

-¿Qué paso, hombre? –preguntó un adolescente moreno, alto y delgado.

-Argentina ha quemado el cuerno en el mircroondas hasta que salía humo.

Argentina lloraba y se retorcía las manos.

-No va a darme dinero para gastar con la gente del “Centro”, ¡estoy jodido! ¡y lo habéis hecho! –dijo a Mefistófeles y a Consuelo.

-Ehhh, ¡ahora irás a la cárcel! –Dijo el niño con alegría maliciosa – vamos a ver lo que van a hacer allí las personas.

¿Qué han hecho sin hogar, Consuelo?¡Como voy a disfrutar cuando os vea detenidos.

La chica se quejó que se ponía nerviosa.

-¡Pero yo no soy culpable! Hice lo que querías en el descanso.

-¿Qué? Ahora quieres culparnos por lo que has hecho tú, no importa quién te enseñó. ¿Quién te dijo que lo hicieras? –pronunció agudo el muchacho.

Al día siguiente, Mefistófeles llegó con una cesta llena de pequeños frutos, naranjas. Quien quisiera se las podría comprar a él, ¡cinco lei por un puñado de naranjas! A los huérfanos los empleados del “centro” les daban unos peniques para su propia comida. Así Mefistófeles tuvo una venta rápida y rentable, las naranjas eran pequeñas de color naranja intensa, que se comieron todos en la escuela secundaria.

Incluso los maestros, guardias, guardaespaldas, compraron las naranjas. Dio una cuantas a Semilla y a Rampulis. “Tengo que sobornar, esto es lo que hay hoy”, esta lección la he aprendido de mi primo; pensó el chico.

Pero al rato, había una cola enorme en el baño, todos deseaban ir, no había nadie en las clases.

En el vestíbulo de la planta baja estaba lleno de gente hacienda ruido. Los estudiantes estaban alegres del fuego que había ocurrido. Se estaban riendo y hablando en voz alta.

-No vaya al baño –dijo Consuelo, la profesora rubia y hermosa de mediana edad.

Vio que Mefistófeles decía que venía usted y mirara a su espalda –gritó la mujer.

Sergio pensó que en realidad, en la parte superior había un área de cuartos, donde podría ir cualquiera, como Mefistófeles que era menor de edad pero con malas intenciones.

Rampolis anunció enfáticamente, hizo una demostración del baile organizado en el parque. En el extranjero vio y adoptó algunos ritmos de moda. Bailaba y se mostraba optimista y entretenido.

En frente del grupo una chica vino y bailaba tradicionalmente, se inclinó como si estuviera buscando algo en el suelo.

Fue una tragedia, toda la danza era triste, impresionaba y saltaba las lágrimas.

Temía la sensación de que las mujeres expresaban la tragedia de su vida, guiados por Rampolis en su existencia. No podía quitarle la vista de ellas y se le quedo en la cabeza una imagen de las mujeres jóvenes sufriendo, como si buscaran algo, sin esperanza.

Tenía los bolsillos ocupados, una audiencia abierta y los ojos enfermos. El chico había sido bien instruido anteriormente.

El baile de Rampolis terminó y se fue rápidamente. Después de él, una mujer lo siguió. Rampolis aulló y comenzó a temblar, entonces ella lo acompaño humildemente, ella amaba la fachada de Rampolis, Tuta lo había elegido entre los huérfanos, entre los ex alumnos de la escuel. En realidad, todo el mundo sabía que Rampolis era un querido maestro

que se enfrentaba a la chica.

-“Si se pone un pañuelo en la cabeza, uno pensaría que es una mujer de edad avanzada” –pensó Sergio.

Sergio entró en el laboratorio. Consuelo, Argentira, Corturari y Lingurar veían una película en internet con satisfacción.

Sergio observaba con deleite el asombro en la cara de las chicas.

¿Qué estaís mirando con tanto interés, como los chicos?

-Vemos como tortura y mata a una chica, el asesino –respondió

Consuelo con éxtasis.

- Mira, mira la sangre, mira, que corte le ha producido con un cuchillo y como empuja la punta, uno de ellos ha quemado, ha visto la película –exclamó Consuelo satisfecha.

- ¿Y quieres verla? –exclamó Sergio, pensando que ella era víctima reciente de esos sucesos, solo que había escapado

-Cierra los ordenadores –dijo Sergio.

-¡Nooooo! –gritaron los chicos a coro –queremos ver como la mata, ¡nos encanta! La viola con una motosierra, he visto la película.

-No es ninguna película, todo es real. Pero, ¿Qué películas miráis? –preguntó el profesor.

- ¿Cómo no? –Respondió Mefistófeles- solo veo películas así, me gustan desde que era pequeño –completó el muchacho, haciendo hincapié en las palabras “única” y “presente”.

Mi primo dice que los hombres, incluso los jóvenes que no pueden hacerlo, ya no funcionan, al igual que este tipo de películas. Me dijo que cuando realiza el sexo con una chica, le gusta dar con la cabeza contra las paredes. Una ruptura y un descanso en todos los lados, y uno acaba lleno de sangre.

- ¿Cómo es tu primo? –exclamó con admiración Columbus Ragalie, un chico pequeño y oscuro.

-Dios, estos chicos hablan sin sentido –pensó Sergio.

.Nosotros en el “centro” nos hemos basado en un Bloody Mary –continuó Argentina- Todos los chicos han apagado las luces del cuarto de baño. Vertí alcohol en las tapas metálicas y me he quemado, ella tenía miedo de hacer saltar la alarma de incendio, les dijo a todos a coro varias veces “Blody Mary”. Solo la puerta se movía poco dijo Orlando mi amigo, vi algunas sombras en las paredes y alguien me toco el hombro.

Era viernes, Sergio quería pasar un fin de semana en el mar. Fue directamente a la estación y pregunto dónde estaba la línea de tren. Había una gran cola. El profesor esperó pacientemente.

De repente sintió que se movía, primero pensó que era un terremoto, a continuación, los azulejos, noto que las piernas se movían. El miro a la cara de un joven con paras largas y delgadas, lo observó de arriba abajo, como el niño de una mano y una muñeca fuertemente curvada para pasar fácilmente entre ellos una pelota de baloncesto. Tenía el cuerpo grueso como sus manos. Ella llevaba una blusa transparente sin mangas, como un velo, un poco más larga, se veía todo, lo demás lo tenía. Estaba casi vacío. “Y sin embargo, curiosamente ningún hombre volvía la cabeza para mirarla, incluso el joven no se preocupaba, probablemente fuera su novio, él tenía los pechos más grandes que ella. La chica era exactamente igual que las modelos que se veían por televisión” pensó Sergio cuando de repente recordó con

emoción a Consuelo que le había hablado de la estación y su imperio de mendigos.

Epílogo

Había una decoración espeluznante, las paredes de los edificios conferían un conjunto de ruinas feroces, dos cuerpos troceados, un hombre y una mujer, y la sangre se extendía a través del cuarto.

Tres jóvenes figuras, rostros envejecidos –una mujer y dos hombres- Ranjit estaba satisfecho.

-¿Qué le pinchaba con agujas a Semillas, gritando un salto en una especie de cola, que en realidad era una pierna con satisfacción que daba miedo? Debido a que ella había estado en la cárcel.

Llegó el ladrón de caminos.

-Y Rampolis como se deshace de mí, la grasa, la quité, me mantengo el segundo más gordo, satisfecho, no se mucho, entonces era joven. Me llamó, me dio caramelos, entonces yo quería danza y película, me llevó entre sus brazos y me consoló. Yo quería caramelos, no quería arruinar mi vida.

-Lo merecía –dijo Consuelo –debido a que llegue al burdel.

-Los he tenido desde quinto curso y me violaron mucho tiempo hasta que me desmayé. A partir de ese día mi destino cambió para siempre.

Después bajaron la cabeza, como unos viejos perdedores que se enfrentaban a una vida dura.

En la calle vacía se oyó un silbido espeluznante que se había agitado en las profundidades. Era el ruido como de Gorgona, antes de la batalla contra Hércules, en una película.

Ahora, en realidad, era más macabro y aterrador. Una extraña aparición de manera elástica saltó la cola, el tamaño de un pie de costumbre, como si se hubiera diseñado un gran arco. Cuando no estaba saltando y caminando, se arrastraba como una Gorgona, produciendo sonidos extraños que penetraban en las profundidades del alma. Al estar fuera de la visión, sin embargo, era posible, real. Retrocedió lentamente.

 

translation: Andrei Pavel

If someone would have told me that it is ever possible to go back in time , I would not belive him. But look , in one day, I lived such a depiction, in a real mode.

In the morning, when I arrived at the body name ,, Lyon'', of the Polytechnic University, my head of department told me immediately how he see me:

-Valeanu, today you go with the students to practice today at company. The bus it's coming right the way to take you to the location.

I immediately complied the indications and i got out in the yard University. The students, cheerful and talkative, they waiting for me near the bus. I told them to climb and I did the same thing. I occupied a place in the middle of the vehicle.

-Come in the front! the driver bus invited me, an old man with cute figure.

-Yes , yes , go there! says students , who believed that my presence with them, will prevent them from doing nonsense.

-No, I want to stay here, I said, thinking that I always like more between students and I feel good with them.

Buses run smoothly streets of the capital, until get out of Bucharest. Then I was dumbfounded. I thought we were going to a company in Bucharest. I did not know that the company is out of town. Soon appear cultivate fields with cereals with the specifice rural zone.On the roadside occasionally guarding lost a fruit tree.Soon I entered the first village. The settlement was full of stately mansions builted one after another. Appeared a mall. I didn't see it until then in a rural area such a building of this size and with this intended primary destinations.

Our way continues on the road,  on the crossed area fields. At one point, I went off it and took it on a country road. I thought that is the end of the road. But he wasn't like that. The bus took on the field, to the stubble. And so crossed, appeared a several minutes a strange buildings  from some strange sheet metal construction, like the old shacks of the workers from construction, but more clean.

The bus it's stop.

-Okay, we reached our destination, says the old man. Get out of the car!

I arrived immediately in front of the buildings. One was open sliding door vertically like a car garages. I step in and a elegant lady, dressed in suit and she streach one hand manly and she said with loud voice:

-I'm Marilena Ionescu, manager of the Ancient Electronix. Welcome! I hope you enjoy our company.

-Dan Mihai Valeanu I said and I turned my eyes with curiosity, to find a chair where i didn't agate or dirty clothes because the seats were in an advanced stage of wear, such is no longer in currently the country. All the experience of over twenty-five years have been scrapped. There were chairs from another era. Socialist era!

The women had guess my thoughts.

-You can sit there in my seat, she said, showed me in a corner a chair more elegant but the  earlier era.

I settle on the director's seat, leather, swivel. And then he pointed scartain under my weight. I was scared I might fall and I studied to see if it resist.

Students knew what to do.They had been here several times. They entered in the cabin and they changed in blue robes, which was printed company name 'Ancient Electronix'

From where I sit, we were wide view over a large area. And what I saw then, I was captured with everything. The hangar also have floor. From there, some heads appeared indecent wich studying me with curiosity. They were clerks in the firm's accounting financinar compartment, located upstairs on a carrier sheet which climb upstairs on the metal sheet...

Looking around me I realise that such a place had seen only in communism. Todays companies have a completely different look, with another equipments.

Worktops, old, were arranged in parallel rows just like in the workshops of the socialist era. In the huge hangar at the numerous tables and chairs, as ancient, they were distributed dozen workers who stuck bored electronic components on boards textolit. Occasionally, some walking around slowly, without an end, others went with a air bored,to the coffee dispenser. That thing a dind't see it as a student, before the revolution. Unbelievable! It had been twenty-five years and this place was unchanged. Nothing had changed! The work atmosphere, furniture, layout of arrangement people dressed the same with the same attitude ... even hangar with sliding door, metal stairs, the floor with the same floor was the same.

I realized at one point that the furniture enclosure it was known by me.It was the same when I took my practice in the students years. Tables, chairs, bench vices and dispozitiv equipped with gripping parts, machinery I knew. It was also bending machine and guillotine shears for cutting sheet metal, galvanic baths where is sinking textolit pads. I noticed then, paradoxically, that the people were the same. But they had other figures over the passage of time it's mark - their hair was white and sparse, the faces where furrowed by wrinkles more and less, per persone but others showed a prominent belly or excessive had weakened that become filiarial. Abated even in height, entered to water.I look every face reminding me how they looks about a quarter of a century with traits that still keeps unchanged, eyes, softer, who lost in liveliness, head and face shape and of course the mode of employers wich were.

It was lunch time and they had drawn all their sufertasele stew, just like Ceausescu. I didn't  sow it before, someone coming to the service, the food - it was stewed potatoes, tomatoes. Someone  of them had some pork bones, witch a little pork meat .It was the same that the workers served after the meat disappeared from nutritions people and was given only on ration.

At the specific electronics and computer firms, usually in present they served  catering products currently serve or fast food,cola Maybe occasionally, there is a someone who takes from  home a fruit a salad a sandwich.

The students had found coffee dispenser and they didn't leave it. The products price was very small so they introducing continuously coins selecting tea and coffee.

-Mr 'teacher! Mister teacher! Come! It's cheap! Take a coffee, a student said and she handing me a plastic cup with steaming coffee.

-Thank you, I drunk at home, I said.I dont drink more coffee then one in a day.

-But there is no problem, mr teacher. We drink five and we have nothing. It taste special. It is not like the usual,witch we drink every day.

In that moment, the steaming of coffee witch was give it to me enterd in my nose who instantly expands ,for investigate and I realise that it was a smell and i didn't smell it a long time ago. It was old coffee smell of chicory so called nechezol.

I curiously came near to dispenser and I recognized. Was the same dispenser witch we request when me and my colegs students being at the practice hours.

Unbelievable! I thought. These people brought their furniture, equipment, vehicles, metal enclosure in the middle of the field. But they kept even nechozolul era's..

I went to the toilet. On the sinks were two soaps. Socialist soap era! The same were the toilet paper and the washing detergent toilet. Next door was a closet with a open door , where was stored : soap, detergent, toilet paper ..  the same about twenty-five years.

Here, in the midst of swampy field, closely guarded by stray dogs, it was teleported a big  part of socialist institution.

It came two o'clock. The students gathered quickly and jump up in the bus.

The car start to go in a swampy mad fields, leave it in back visited hangar belonging to another time. We returned back to civilization!I become melancholy, while I look at landscapes, another that we saw at the first time because the driver had chosen another route to the way back.

The cheerful and exuberant energy of the young people by my side create a pleasant atmosphere , entertaining. What they saw for them was something new and their were fascinated for good without knowing why.

-Do you wanna work here in the future? i ask them.

-No,mister professor. We won't. We like here, just for practice. Because it's different ...

The bus go on, passing through villages.

We enter soon in capital and appear high sumptuous buildings, with walls by colored glass in which had headquarters in big electronic companies,computers builted in the old inustrial site . The young people dressed in suits,with ties, in hand with a cup of steaming coffee or  a  cigarette , arose  the balconies or at the entrance at the ground floor of a buildings. And the spread aroma was very pleasant. It was the unmistakable scent of a natural coffee.

We came in present and in civilization!

Next days, my students from different groups shows me at the class electronic components on their pockets.

-But from where? I ask them staring. Then I remembered how stressful were the cleaning  ladies at the university, when in the toilets were brought auxiliary equipment for storing soap, paper , , dry hands machine,  very modern, until disappeared all together. In my time, no student  would not have taken even any needle from practice or from university, I thought. The grow up in profit obtaing , changed people completely...

-From '' Ancient '' Mr.Teacher , they answer me with a loud voices.

-Well,why you take it? I questioned myself, curious for understand  their gesture.

We find a new use. Bostoaca took it even a picture,looks like the manager,witch is dead someone told me and show me a picture of a man in a suit.

I took it in my hand and I was dumbfounded.It was the picture of the former director of a institution where I done my student practice. Mr.Inescu...

 

 

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